Aférrate a lo inseguro y triunfarás
- Guillermo Rivera

- 12 oct 2020
- 2 Min. de lectura
No sé ustedes, pero cuando era niño amaba ver caricaturas, sentirme seguro al tener el mínimo de preocupación en mi vida, el saber que pasara lo que pasara mis papás estarían para mí. Que si el presidente era un corrupto, que si la delincuencia, que si debíamos irnos con cuidado por el transporte público y mi mayor preocupación de todas era la cartulina para la tarea los domingos a las 9:00 de la noche. Perdón, jefa.
Hoy me he dado cuenta que en ocasiones me quiero aferrar a ese estado de inmadurez que disfruté por tanto tiempo mientras iba a Blockbuster, me compraba mi refresco y una pizza para ver pelis los viernes en casa. Lamentablemente ya no es así, el tiempo pasa, los años y las responsabilidades pasan de cosas tan sencillas como una cartulina por pagar deudas, pagarte desde comidas hasta ropa, cosas que antes llegaban con una sola ida a la plaza con los papas y no dimensionábamos el trabajo que había detrás de ese tarjetazo .

Hace poco hablaba con mi vecina y un primo de este tema, lo más impresionante fue que en ambas pláticas llegué a la conclusión que muchos de nosotros no nos sentimos "grandes" o no queremos sentirnos de esa manera al grado que consumimos muchas cosas de nuestra infancia, como caricaturas, ideas, videojuegos, apoyo en nuestros padres desmedido (ojo, no digo que esté mal, pero hay que comenzar a dejarlo ir y confiar más en nosotros; si creemos en nosotros como nuestros padres lo hacen seremos imparables).
A qué quiero llegar con esto, que el estado de sentirte grande o no solamente nos lo ponemos nosotros y es la misma sociedad la que nos impulsa a creer que no estamos listos, pero hey, nunca se estará listo para "ser grande" si no se intenta, si no comenzamos a cortar lazos esos lazos de dependencia, si no comenzamos a equivocarnos y si no comenzamos a aventurarnos durante nuestra vida.
El sentirte grande o chico es cuestión de perspectiva; estoy seguro que no te sientes pequeño cuando te vas de viaje con tus amigos y te pagas todo y tampoco te sientes grande cuando te cocinan tu comida favorita. Pero bueno, no se trata de comportarte como un adulto o no, es ser uno mismo y simplemente ser, ser divertido, ser inmaduro ser maduro ser tú mismo sin ofender a nadie. Recuerda que comenzamos a ser grandes todos los días, desde que aprendemos en todo momento hasta cuando nos apapachan por las noches.
Así que, comienza a preguntarte en qué momento del día debes ser maduro y en cuales puede no serlo en lugar de cuestionarte si ya lo eres.
¡Buen inicio de semana, gente!




Comentarios