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¿Ahora de qué les hablo?

  • Foto del escritor: Guillermo Rivera
    Guillermo Rivera
  • 13 abr 2020
  • 3 Min. de lectura

Les ha pasado que cuando comienzas un nuevo proyecto, trabajo, invento o rutina, tienes tantas ganas de devorarlo, traes un montón de cosas en la cabeza respecto ideas, metas, objetivos, tareas y emociones que te hacen sentir vivo, pleno y alegre. Seguro si, seguro también les sucede que esa euforia se termina, que llega ese día que te cuestionas el por qué seguir y piensas que no sabes qué más decir o hacer, que no hay más palabras, que no existe un entendimiento hacía los demás, que no crees poder llegar del lado A al B porque no encuentras la manera el camino o incluso innovar uno, porque piensas que todo está dicho, que todo se ha escrito y no quieres ser uno más que aporto por aportar.


Gente, eso me ha llegado a pasar a mí en muchas cosas de mi vida, un ejemplo es este blog. Sepan que escribo con la esperanza de ayudar a alguien, de compartir un poco sobre mí, mis creencias, mi manera de ver la vida, de compartir mi parte más vulnerable porque eso es lo que soy y es parte de aceptarme con todo lo bueno y malo. Es más, hasta mis anécdotas más chistosas las he contado y las no tanto. Lamento que hoy no será así, hoy es de esos días en los cuales solo paro, día en el cual quiero agradecer más que decir algo en concreto a pesar de que lo estoy haciendo porque al final sé que los pequeños o grandes hábitos deben seguir; a la larga confío que traerán frutos y simplemente es sentirse bien porque lo haces y es reconfortante.


Hoy quiero escribir para vaciarme y eso me funciona a mí, pero tal vez a ti te funcione otra cosa y está bien. No digo que parar o detenerte sea lo único que debamos hacer pero si es importante soltar, vaciarte, quedarte sin nada y, parar, parar porque solo queda eso, parar y voltear a ver todo lo que te rodea, todo lo que tú eres, todo lo que son tú y tus seres más queridos como uno mismo. Observa a tu mascota, observa a tu familia, a tus amigos, tus fotos y obsérvate a ti. Vete a un espejo y suelta todo eso coraje, alegría, enojo, frustración y felicidad hasta quedarte tú y lo que veas en ese espejo sea tu parte más sincera. Una vez que lo hagas, agradécete a ti y ya, continúa.


Platón decía que la vida es un entrenamiento para la muerte, que el objetivo es un desarrollo completo de nuestra personalidad de acuerdo con las partes más elevadas de nuestra alma como lo son la irascible y la racional. Al final decía que existían con el único fin de alcanzar una felicidad en paz. Por eso paremos, como cuando te tomas tu día de descanso después de entrenar toda la semana, como cuando sales del trabajo los viernes y no quieres fiesta sino descanso, como cuando corriste y no puedes respirar bien, te duelen las rodillas, la cabeza y solo quieres parar. Encuentra ese estado de paz de algún modo, encuentra esa idea, lugar o ritual que te centre y te llene otra vez.


Hoy me detengo en cuanto temas un poco más comunes de los que habitualmente hablo para decirles gracias. Gracias por estar siguiendo este blog más por casi tres meses, gracias por los que se han burlado y criticado porque se han tomado el tiempo de leerme, gracias a los que se han sentido identificados y me han dicho que los he apoyado por comenzar sus proyectos, gracias por los que están y me regalan sus likes y se burlan de mis fotos que subo, gracias a los que no tengo el placer de conocer de frente y me han leído y/o escuchado, espero poder verlos alguna vez y decirles de frente lo mismo que ahora y lo mucho que les agradezco.


Simplemente gracias y, como un maestro siempre decía cuando terminaba su clase, sean felices.

 
 
 

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