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Cuestión de tiempo

  • Foto del escritor: Guillermo Rivera
    Guillermo Rivera
  • 26 oct 2020
  • 2 Min. de lectura

Actualizado: 16 mar 2021

No sé cuántos años tienes, tampoco sé cuánto tiempo llevas haciendo lo que haces y qué tan feliz seas. Pero si me gustaría preguntarte ¿qué harías si tuvieras una segunda oportunidad para todo?, piensa por un momento esta increíble pregunta, tómate el tiempo de reflexionar el mucho o poco tiempo que has estado viv@. Podría apostar que parece que fue ayer cuando aún estabas en tu casa sin mayor preocupaciones, con tus papas, hermanos o sol@, siendo un niño, o cuando esa cita no fue como esperabas, cuando no te atreviste a decirle que te gustaba esa persona y ahora sabes que harías todo diferente, que si tuvieras una segunda oportunidad serías mil veces mejor.

Antes de seguir con este ejercicio, entendamos qué es el tiempo y de dónde salió. Esta palabra, como todas, viene del latín tempus, y se define como la duración de las cosas que se encuentran sujetas al cambio. Sin embargo, su significado varía según la disciplina que lo aborda, por ejemplo, desde la física es posible definirlo como la separación de los acontecimientos que son sometidos al cambio o como un flujo de sucesos y, desde la filosofía aristotélica, esta noción se encuentra relacionada con el movimiento, tal como en la física. En conclusión, el tiempo es igual a cambio, a transformación, a experiencia y apreciación.


A qué va esto, o por qué quiero hablar contigo respecto al tiempo, respecto a algo que no podemos tocar o simplemente ver en el aíre pero sí en el espejo, en las cosas que nos rodean y en lo que no hacemos, en lo que dejamos de hacer y en lo que no le damos importancia.


Es importante considerar que el tiempo, como muchas cosas en su mayoría tiene dos caras de la moneda, lo bueno o lo malo, lo que suma o lo que resta o cuando no pasa nada, cuando sólo atraviesa el momento y en ese transcurso está lo impresionante; podremos ser espectadores de la situación viendo toda la belleza que hay en ese giro hasta cuando se detiene, cuando cae y nos percatamos que no sólo fuimos espectadores del resultado sino del proceso. Que somos capaces de determinar qué pasa en el durante y en el cambio.


Seguro has pensado esto, seguro te ha pasado por la cabeza el creer que no pasa nada si dejas ese proyecto para después, si mejor no haces esa tarea o no le dedicas el tiempo necesario y a ver cómo queda, en dejar las cosas al final esperando que el tiempo haga lo suyo o que aún no es tiempo. Pues déjame decirte que el mejor de todos es ahora, es el atreverse y no esperar a que caiga la moneda.


Todos al llegar a este mundo tenemos un tiempo limitado, nuestras decisiones y actos nos harán que disfrutemos todo de una buena manera o simplemente fluyamos.


Buen inicio de semana gente y, muchas gracias por darse el tiempo de leerme.



 
 
 

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