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El amor inesperado y efímero es mejor.

  • Foto del escritor: Guillermo Rivera
    Guillermo Rivera
  • 29 jun 2020
  • 3 Min. de lectura

Hoy quiero hablar del amor y porque estoy seguro que es lo más importante que tenemos hoy en día y algo que día tras día veo que se respeta menos. No crean que hablaré del amor típico que todos conocen, al contrario, quiero hablar de otro tipo de amor que estuve pensando durante estos días. El amor inesperado y efímero que te mueve esas fibras internas pero aún así es tan corto y energético que te hace volver a creer en el amor eterno.


En ocasiones pienso más allá, pienso lo corto que es el tiempo, en qué pasaría si la última vez que estuve con un ser querido fue la última, llámense amigos, parejas y a hasta tus papas. A veces vamos tan deprisa que no vemos todo lo que conlleva esos cinco minutos más antes de irte, de poder ver que todo se detiene ese instante y decirles que los amas y ya. Que durante ese tiempo en lo que sales como loco o loca de casa y está ahí alguno de tus seres más cercanos ayudándote a lo que necesites es un mero acto de amor, que aunque sea efímero y pasajero es un amor de lo más puro que existe.


Espero que de ahora en adelante todos comencemos a parar y aprovechar más los pequeños lapsos de la vida porque son los más apasionantes; el hecho de comenzar a valorar más las situaciones pequeñas, breves y muy emocionantes, nos hará valorar todo el tiempo que tengamos y nos hará entrar en un estado de crecimiento y valoración constante.

El mero hecho de detenerte y ver a la persona, ver que el tiempo si se puede ver en las personas que amas, ves que todos los días que pasan es un día menos que podrás estar con él o ella y comienzas a verte a ti y te das cuenta que el tiempo eres tú, porque tú eres el ejemplo de que en un abrir de ojos ya pasó mucho, ya hay cicatrices que representan anécdotas, hay heridas externas que son errores y aprendizajes y, hay heridas internas y emocionales que nos hacen ser lo que somos.


Deben saber que es la primera vez que escribo con lágrimas en los ojos pero creanme cuando digo que el apreciar el momento, que el parar y ver todo durante cinco minutos más lo cambia todo. Es como la primera vez que viste a esa persona especial y tienen su primer cita, te hace dar una sonrisa al verla acercarse, abrazarla y simplemente te sientes feliz por su presencia y existencia en ese mismo momento que tú. Es cuando tu mamá o papá te cargaban de pequeño para llevarte a la cama, eso es un amor exprés, corto porque sabes que ese sentimiento y laso que los une ya estará, no es como que te puedan cargar para llevarte a la cama, fue una demostración de amor express que te apuesto que sigue grabada en ti.


El estar presente es difícil, te hace ver desde otra perspectiva que no todo es tan rápido, que es bueno hacer nuestros segundos más lentos y nuestros minutos eternos. Hoy me alegra decir que vuelvo a sentir ese amor hacía todas las personas con las que he sido el afortunado de conocer, de pasar poco o mucho tiempo, de haber vivido momentos malos y buenos. Ojo, no hablo solo de temas de noviazgo, al contrario, me pasa con las personas que han marcado mi vida y me han hecho en parte lo que soy ahora y es algo que todos debemos hacer.


Al parecer por más que sea efímero y exprés, el amor es único e irrepetible, es una carga de emociones que te hace entender el porqué de las cosas y te hace hacer otras que no creías posible. Aprendamos a amar desde los momentos más ordinarios para derribar esas barreras y poder alcanzar ese amor extraordinario.


¡Gracias!

 
 
 

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