El amor viene de a uno
- Guillermo Rivera

- 15 feb 2021
- 3 Min. de lectura
Hace unos días platicaba con una amiga, me contaba algunos de los problemas que ha tenido con su pareja y al final me preguntó que cómo estaba yo, que cómo me iba en el amor, para lo que pensé, me va excelente y esto no lo digo porque esté en una relación ahora mismo, sino porque he aprendido a amar de verdad. Ya sé, que cursi pero la verdad es que lo soy muy a mi manera.
Una ves que terminó mi plática e iba manejando de regreso a casa, no pude evitar pensar que estamos tan acostumbrados a decir que amamos estando acompañados o compartiendo con alguien estos sentimientos que olvidamos que para querer a alguien, debemos amarnos primero a nosotros y amar el día a día. Simplemente si recordamos que el acto de amar es una acción, que es la práctica de un poder humano que sólo puede realizarse en la libertad y jamás como resultado de opresión, entenderemos que el conocimiento nos hace un poco más libres y el amor igual. Así que la siguiente vez que deseemos sumergirnos en un noviazgo, no debemos olvidar ser lo suficientemente inteligentes y libres para que perdure y podamos disfrutarlo.

Si me preguntan a mí que es amar, les diría que el amor es dar, no recibir. Si no me creen pregúntense qué le da una persona a otra más que su ser y lo más precioso que tiene, su propia vida, lo que está vivo en él, su alegría, su interés, comprensión, conocimiento, humor, tristeza, da todas las expresiones, da su tiempo y sus manifestaciones de lo que está vivo en él, sea blanco o negro, se entrega y se muestra vulnerable en todas sus facetas.
Ahora bien, el arte de amar comienza en nosotros; amas a todos los demás como te amas a ti. Mientras ames a otra persona menos que a ti mismo, no lograrás realmente amarte, pero si amas a todos por igual, serás libre. El amor es una actividad que debemos hacer a diario; no es un afecto pasivo; es un continuo estar que debe durar más de lo que te tardas en tomar ese shot de tequila los viernes o lo que dura tu cerveza en un día de calor.
Así que, cuando estés dispuesto amar de verdad, recuerda que debes alcanzar el autoconocimiento total de quién eres y de la persona que quieres que comparta contigo lo que eres y lo que no eres. Si amo a la otra persona, me siento uno con ella, pero con ella tal cual es, no como yo necesito que sea. El respeto sólo es posible si yo he alcanzado la independencia y el respeto sólo existe sobre la base de la libertad porque el amor es libertad y nunca esclavitud.
Por otra parte, es muy sencillo caer en el error de creer que el amor significa necesariamente la ausencia de conflicto pero no es así. Sólo es posible cuando dos personas se comunican desde el centro de sus existencias, cuando cada una de ellas se experimenta a sí misma desde dentro. Sólo en esa experiencia central, está la realidad humana, sólo allí, hay vida, sólo allí, esta la base del amor.
Así que la siguiente vez que tu relación contigo o con alguien más, deje de ser color de rosa, recuerda que estas amando y por consecuencia habrá movimiento, crecimiento y trabajo. Que haya armonía o conflicto, alegría o tristeza, es secundario con respecto al hecho fundamental porque se experimenta desde la esencia de tu ser.
Amar es una experiencia personal que sólo podemos tener por y para nosotros mismos.




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