El arte de ser uno mismo
- Guillermo Rivera

- 25 may 2020
- 4 Min. de lectura
Esta semana me quedé pensando mucho en la palabra arte y como este es un blog+, pues decidí tocar el tema. Hoy en día he escuchado mucho el mensaje sobre ser tu mismo y es por eso que es de lo que hablaré, el arte de ser uno mismo y porque sí, es un arte que como cualquier otra, tiene muchas criticas y también recompensas.
Para entender más esta idea, me gustaría definir qué es el arte a grandes rasgos. En el diccionario podemos encontrar dos definiciones, la primera: "El arte es una actividad en la que el hombre recrea, con una finalidad estética, un aspecto de la realidad o un sentimiento en formas bellas valiéndose de la materia, la imagen o el sonido", siendo esto lo que más conocemos por arte, canciones, pinturas, esculturas y más. Pero, yo quiero enfocarme en la segunda, la más personal e intrínseca, la del ser humano, que tiene como definición la siguiente: "el ser un conjunto de obras que resultan de esta actividad, así como las diferentes tendencias o estilos de las mismas".
Qué quiere decir o cómo yo la transcribiría, el arte de ser uno mismo es la suma de distintos pensamientos, intereses, hábitos y valores que forman lo que somos mediante nuestra personalidad. Pero bien, como les he dicho, toda cosa tiene dos lados, es así que, tu personalidad puede terminar siendo una persona activa o reactiva, eso ya queda en nosotros y en lo que hagamos a diario mediante nuestras decisiones, hábitos y responsabilidades.
Es verdad que todos crecimos con este mensaje de sé tu mismo, ámate, quiérete y que no te importe lo que digan de ti porque la gente debe de quererte como eres sin importar nada. A mí punto de vista, esto puede ser engañoso si no se explica; no creo que el ser uno mismo resida en ser sólo una misma actitud constante, no es como que dejes de ser Memo cuando estás con tu jefe portándote bien, trajeado, sin reírte y sin hablar todo el tiempo, a comparación de ese Memo que juega futbol, grita, corre, se ríe y es más parecido a como eres constantemente.
El arte de ser uno mismo no debe de verse desde esta idea en la cual todos deben aceptarme como soy y se chingan, porque ahí es cuando dejamos de ser nosotros y somos meramente ego. Seguro dirás o te preguntarás a qué quiero llegar con esto, pero afortunadamente o desafortunadamente vivimos en este juego llamado vida, porque sí, es un juego aunque parezca que te la vives perdiendo o ganando y digas, no mms ya no quiero jugar más o qué más sigue. Pero al final, es verdad que unos nacemos con cualidades diferentes y cuerpos diferentes pero, en su mayoría todos tenemos cerebro y cierta individualidad que nos puede hacer valernos por nosotros mismos y nos hace únicos.

De este modo, siendo nosotros mismos y haciendo lo que nos apasiona, vamos jugando nuestras fichas de manera que nos hagan mejores y nos hagan vivir una vida más amena en este mundo o, nos hagan pasar un muy mal rato, por caer en ese engaño de soy único, del egocentrismo en estado puro donde me tienes que aceptar porque soy así. La realidad es que debe existir una concordancia, o sea, seamos iguales en nuestra esencia, en nuestros valores y sin traicionar nuestros principios, siempre y cuando no invadamos al otro, en nuestra propia libertad, sin juzgar, ni criticar y sin invadir a los demás.
Sepan que nuestra única obligación es con nosotros mismos y ya. Es por eso que a pesar de que seas diferente y único, no olvides que como cualquier otra cosa, el juego tiene reglas que debemos respetar, situaciones y comportamientos que siempre y cuando usemos a nuestro favor, porque llegará el momento en que podamos vestirnos, vernos y hablar como queramos, pero siempre respetando al otro, respetándonos a nosotros y respetando las situación en la que estemos.
No puedes cambiar el mundo, pero si puedes cambiar tu juego y qué personaje serás en esta vida siendo tu mismo. Puedes amarte y traer un peinado lleno de rastas, estar todo tatuado, perforado pero entendiendo que habrá ocasiones que debas dejar a un lado todas esas cosas; puedes ir a la boda de tu hermana y te pide que te vayas de smoking, y no por no traer todo eso que es muy tuyo dejas de ser tú, al contrario, estás siendo más tú porque por el amor a la otra persona prefieres dejar a un lado tu ego y, ahí es cuando somos nosotros mismos y es un arte saber ceder y dejar ir.
Al final lo que nos queda es respetar y hacer uso de estas reglas sin caer en ese juego mundano de yo también te juzgo, yo también puedo porque tú lo haces y ahí no queda el arte de ser uno mismo, no porque el otro lo haga tu tienes derecho de hacerlo, pero ojo, él tampoco tiene derecho de hacértelo a ti y ahí, tendrás que ser más tú mismo, poner un alto y entender que si estás mal, aceptes y respetes y si no, mándalo a chingar a su madre y que no te afecte; ya tenemos suficiente con nosotros mismos para aguantar inseguridades que las otras personas reflejan en nosotros al no poder ser ellos mismos.
El arte de ser uno mismo traerá críticas, rechazos, malas decisiones y a veces no podrás ver si realmente tuviste éxito con tu trabajo hasta que mueres, pero el camino es lo que vale cada maldito momento, porque la mayor victoria es amarnos y ser nosotros mismos, no traicionarse y mucho menos serte infiel siempre y cuando entiendas que tu esencia no cambiará si estás con el presidente o echando chelas con tus amigos. Tu esencia será la misma en todo momento.
Somos lo que somos y ahí está el arte de ser nosotros, siéndonos fieles, cuidándonos, superándonos, generando criterio propio y sin pasar esa barrera del otro, del te respeto porque te amo y no soy quien para juzgarte y, tan es así que me entrego sin esperar nada a cambio. Recuerden, en este mundo ya hay mucho de lo mismo, pero cuando decides ser tu mismo, eres más valiente que todo y todos por enfrentarte al mundo en un estado puro lleno de amor y de respeto.




Comentarios