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El Blackjack de la vida

  • Foto del escritor: Guillermo Rivera
    Guillermo Rivera
  • 17 ago 2020
  • 2 Min. de lectura

Hoy en día vivimos en una sociedad que tiene mucha envidia por los demás o por la manera en que otras personas pasan el tiempo en este mundo; argumentan que no es justo que la gente rica sea rica y los pobres pobres, que otras personas tengan la oportunidad de ser libres y hacer cualquier actividad que les plazca, cuando hay personas que pelean por tener algo de comer por la noche. Sin embargo, la desigualdad es algo que existe desde el inicio de la humanidad y tiene como efecto un resentimiento social que genera muchos problemas e inconformidades.


Shakespeare creía que el destino es el que baraja las cartas con las que comenzamos este juego llamado vida y nosotros decidimos cómo y cuándo jugarlas. Puede que nos haya tocado un ambiente determinado en la ruleta de la vida, pero por encima de esas circunstancias está la mano del hombre para poder cambiar el rumbo de los acontecimientos y sacar el máximo partido a los recursos con los que cuenta.

Sí, cuando juegas cartas la suerte es un elemento importante de la partida y más si te sale una mano bastante buena que hará que resultes el ganador.No olvidemos que lo interesante no es eso, sino el tiempo de juego, el tiempo donde uno decide cómo ir tomando, sacando y jugando sus cartas. Piensa que cada decisión que tomamos durante nuestra vida es una nueva carta y nadie nos dice que hacer con ella, nadie nos dice qué decisión tomar en cuanto a vicios, mentiras o verdades, horas de estudio y sacrificios por conseguir lo que queremos.


La vida es un juego de cartas, puedes comenzar con una mano buena o mala, al final esa decisión no la tomamos nosotros y es cuestión de azar. Lo que nadie puede negar es que nosotros somos los responsables de las decisiones que tomamos y cómo queremos ir llevando el tiempo de juego, el si cambiamos una carta mala por una mejor sabiendo el riesgo y sacrificio que eso conlleva.


Debemos de dejar de preocuparnos más por el juego del otro y más por el nuestro, por lo que apostamos y lo que perdemos. El responsabilizarse en todo momento y aceptar que somos los jugadores de nuestra vida nos hará tener más certeza de lo que apostamos o no y si triunfaremos.


Buen inicio de semana, gente.

 
 
 

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