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El león cree que todos somos de su condición

  • Foto del escritor: Guillermo Rivera
    Guillermo Rivera
  • 3 ago 2020
  • 2 Min. de lectura

¿Alguna vez han tenido que dar una mala noticia, llamar la atención o simplemente decir no? Hace poco hablaba con uno de mis mejores amigos mientras tomábamos una copa de vino y salió a colación un tema muy interesante, el poder, su manejo y responsabilidad. Todo comenzó cuando platicábamos de qué animal seríamos y el porque nos identificábamos con ellos.


Yo mencionaba que me gustaría ser un elefante; a mi parecer son animales muy sabios, que saben la fuerza que tienen más no se aprovechan de ella, al contrario, no les interesa ser los líderes y tener que pelear por el poder, saben trabajar en equipo y protegen a los suyos, pasan el conocimiento y como todos, tienen temores y defectos.

Lo más interesante fue cuando mi amigo me dijo que le gustaría ser un león; es el famoso rey de la selva, el líder, el imponente, el fuerte e imagen de una de las películas más famosas de Disney, solo que dialogando, no pude evitar pensar que hasta qué punto es cierto esto y la responsabilidad que conlleva ser un león en esta selva llamada mundo.


Pensemos un momento, el león debe tomar decisiones difíciles, sabe que debe matar para que el status quo se mantenga y está en su naturaleza hacerlo, es decir, no teme ensuciarse las manos a pesar que los demás lo vean con malos ojos y le teman. Él sabe que sus actos traerán un beneficio a todos que tal vez al momento no lo vean.


Este pequeño gatito carga con la responsabilidad de ser visto como malo, muy agresivo y peligroso y, seamos sinceros, imagínate ver uno, segurito que te vas de nachas. Solo que la labor que hace va más allá, está en su naturaleza ser así por el bien general sobre el personal y eso es una responsabilidad que pocos aceptan y saben manejar. Ojo, también es una linea muy delicada entre saber usarla sin excederse o ser un hijito de la chingada.


Ahora que lo pienso, no tengo duda que habrá momentos que cometamos buenas y malas decisiones como cualquier león, que quede en nosotros ver por el bien común por encima del personal a pesar de que no todo salgan bien. Hoy pasa más esto, empresas que deben de despedir gente para que siga existiendo una compañía después y tal vez den trabajo en un futuro, familias y padres que deben decir no a lujos y cosas que antes si podían.


Pero, qué pasa cuando decidimos ser alguno de estos animales, qué pasa cuando debemos tomar esta actitud de agresividad, de ser el malo de la película al decir que no, al querer ganarle y acabar con la competencia que tenga respecto a conseguir un trabajo, una beca o proyecto. Al final todos terminaremos siendo malos a ojos de los demás en ocasiones, a veces será cierto, a veces no, pero nos corresponderá serlo aunque no queramos, solo que nos tocará decidir si ser un elefantes con mentalidad de león o un león con mentalidad de elefante.


Buen lunes gente y gran semana.

 
 
 

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