El (súper) poder de soltar por Abril Rocha.
- Guillermo Rivera

- 16 sept 2020
- 2 Min. de lectura
Actualizado: 21 sept 2020
Si alguien tiene una guía de 10 pasos para dejar ir por favor compártanla porque yo todavía no sé cómo se hace.
Dicen que con el tiempo todo sana y todo se cura ¿Qué pasa cuando no te alcanza el tiempo?, hay cosas que por más que el tiempo pase no encuentro cómo dejarlas atrás.
Y tal vez ahí está el punto, antes de soltar hay que asimilar, tal vez para soltar también hay que abrazar. No he encontrado receta ni secreto para dejar ir, pero me he dado cuenta que aunque logremos soltar, no dejamos todo ir, una parte siempre se queda dentro, para bien o para mal.

Sin importar cual sea el paso 1 sabemos que durante los 10 o 100 pasos que demos para dejar ir algo nos va a doler, tal vez nunca sabremos a ciencia cierta dónde duele el desprendimiento, pero si sé cuando duele más, soltar duele mucho más cuando la cuerda a la que te estás aferrando no la sostiene nadie más del otro lado.
Soltar duele porque cuando sueltas dejas de querer pero no empiezas a odiar, soltar duele porque hay partes de ti que tienes que volver a encontrar y que no van a ser iguales, hay otras que hay que reconstruir y otras más que cuando las buscas ya no están.
¿A dónde se va todo cuando lo soltamos? creo que a ningún lado, “no se crea ni se destruye, sólo se transforma”, si algún día escribo una guía para soltar definitivamente tendrá que incluir esto, soltar y dejar ir no significa que se destruye todo lo anterior, significa que se transforma. Que todo lo malo lo podemos transformar en aprendizaje y que todo lo bueno se convierte en un recuerdo, donde es imposible vivir pero es sencillo visitar.
Es imposible negar o cambiar donde estuvimos, y es masoquista arrepentirse toda la vida, hay que convivir con el pasado y visitarlo cuando sea necesario. Soltar no es borrar rastro, soltar es cambiar el rumbo.
El dolor nos alerta sobre la necesidad de un cambio y transformación, hay que aprender a vivir el dolor (también acepto guías de esto), a abrazarlo y hacer las paces con lo que fuimos para poder enfocarnos en sanar, en disfrutar y ¿por qué no? para volver a soltar.
Te quiero, me quiero y por eso te suelto .




Comentarios