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Errare humanum est, perdonare divinum

  • Foto del escritor: Guillermo Rivera
    Guillermo Rivera
  • 7 dic 2020
  • 2 Min. de lectura

La idea de crear, de aventurarse por ese proyecto que tanto deseamos no debe verse limitada por el miedo a equivocarnos. Si queremos ser innovadores tenemos que cometer errores a menudo, tenemos que tomar riesgos y lanzarnos sin paracaídas en algunas decisiones. Déjenme les digo que a la fecha no conozco o no he leído de alguien que haya acertado a la primera; el error forma parte del proceso, del aprendizaje y de la aventura llamada vida.


Existe una famosa frase que me gusta mucho pero que no conozco al autor y dice: "noventa y nueve por ciento de transpiración y uno por ciento de inspiración". El éxito es a menudo o casi siempre el resultado de mucho pero mucho tiempo de trabajo bien hecho, de la suma de pequeñas victorias y grandes logros como el de despertarte temprano, tender nuestra cama, agradecer un día más en esta vida, decirle a nuestros seres queridos que los amamos, trabajar en nosotros, aprender algo nuevo y enfocarnos en lo que debemos hacer para lograr esa meta.

Ojo, también es importante tener emociones y pensamientos saludables, estar bien como persona; eso impactará en todas las situaciones externas que enfrentemos. Si ganamos las batallas internas, podremos conquistar la guerra, salir victoriosos a pesar de muchas negativas, de aprender a ver esas cicatrices como logros y nuevos caminos o puertas por seguir.


Es importante que sepamos que existen tres tipos de emociones que estarán presentes durante el trayecto:

  1. Emociones saludables o adaptativas. Estás son de la respuesta automática y rápida a un episodio actual. Los sentimientos al igual que llegan se irán cuando afrontamos las situaciones que los han provocado.

  2. Emociones no saludables o tóxicas. Al igual que las primeras, estas son sentimientos genuinos pero que nos producen cierto malestar. Normalmente los veremos cuando nos estancamos y sentimos que no va todo bien y, son emociones que vienen de problemas del pasado y nos hacen temer el futuro sin apreciar el presente.

  3. Emociones secundarias o elaboradas. Se encuentran enmascaradas, no revelan el origen y desembocan en reacciones equivocadas fruto del error en la apreciación. Nos perjudican mucho ya que nos impiden dedicarnos a lo que nos apasiona.

Para poder trabajar en las emociones no deseadas el primer paso es ser consciente de lo que en realidad estamos sintiendo antes de decidir intervenir sobre ellas. Hacer una introspección dura y honesta de nosotros mismos. Aceptar que no sabemos del tema, que nos equivocamos, entender de dónde partimos y hacia dónde vamos es un buen comienzo para erradicar el problema y enderezar la ruta.


Gente, aprendan a canalizar sus emociones, a saber qué es bueno o malo y a partir de ahí decidan tomar riesgos, si elegimos nuestras emociones saludables y adaptativas que nos harán confrontar de mejor manera la adversidad, el camino será mucho más fácil de tomar.


Buen inicio de semana, gente.

 
 
 

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