top of page

Fin de semana de shot de vodka tamarindo.

  • Foto del escritor: Guillermo Rivera
    Guillermo Rivera
  • 9 mar 2020
  • 3 Min. de lectura

El pasado fin de semana me quedé pensando en cómo es que vivimos los famosos "finde" y a esto llegué. Hace poco escuchaba a un personaje que me inspiró a escribir y compartir lo que pienso con todos y es por eso que aquí andamios, Diego Dreyfus, krnal, si me lees, eres un chingón y muchas gracias. En uno de sus podcast menciona los vacíos emocionales y cómo es que la sociedad los llena y es de eso de lo que escribí hoy esperando que no se aburran tanto.


Muchos de mis amigos me conocen y saben que soy alguien que sale, que toma y podría decir más de lo que debería, soy famoso con los fondos de cerveza y tequila en mi círculo social pero, hoy puedo decir que muchas veces lo hacía para llenar esos huecos emocionales que no lograba completar durante la semana hasta el grado de levantarme con una cruda que válgame Dios me moría.

A que voy con esto, sepan que es normal que en el trabajo sientas impotencia, enojo, frustración y decepción porque algo no salió bien, es normal que tú solo te hagas sentir menos cuando la maestra decía: "voy a nombrar del más alto al más bajo la calificación para que pasen por sus exámenes". Mi nombre siempre salía en el número 17 de 20 y la nota más elevada fue 8 (la neta estaba de la fregada eso, ¿maestras todo bien en casa?). Es normal que ves a tus amigos con pareja haciendo roadtrips, tomándose fotos, empedando juntos y tú tengas que decir, qué hueva tener una relación cuando muy dentro puedes quererla pero los demás de tu círculo dicen que no. Es normal que te pelees con tu mamá y papá, es normal tener envidias o celos porque somos seres humanos que queremos siempre más o lo mejor de todo. No te sientas mal, a todos nos ha llegado a suceder.


Si bien, lo que más me costaba a mí fue aceptar todo eso, el decir, wey, la mera neta no me late estar empedando cada fin, no me late perderme de mi realidad y tratar de encajar con los demás diciendo cosas que todos pensaban pero yo no sentía. El llenar esos huecos no me dejaba nada bueno y no lo hace ahora. Hay ocasiones que solamente porque perdí la motivación, porque me afecta algo que pasó en mi casa o el simple hecho de que me llego a sentir solo caía, caigo y caeré en estas situaciones.


Obvio existe un costo al ser valiente y aceptar que muchas cosas ya no te gustan o sí, no digo que esté mal, puedes estar muy feliz si tomas algo con tus cuates, festejas, qué se yo, solamente que al aceptarte y decir que realmente no te late ese rollo como antes u otra cosa que hagas, tendrá como resultado que personas se alejen. En algunas ocasiones me llegué a a sentir distante o perdido, a veces solo y confundido porque te preguntas ¿y ahora qué tranza?.


Mi mejor consejo es que confíes en ti y te aferres como bruce a ese pastel de chocolate en tu decisión; te puedo decir que después de un tiempo conocí a mis verdaderos amigos, que hoy no me arrepiento de aprender a aceptarme en muchas cuestiones que me daba miedo abrirme, que ahora sé que las personas que están conmigo me quieren realmente por lo que soy o porque soy más yo. Recuerden que a este mundo se viene a vivir y ser feliz, se viene aprender y a serte fiel a ti, no más. La gente te criticará, juzgará y otras cosas, pero creanme, eso, mientras más crezcas como persona más sucederá


Amigos, por último, quiero terminar con un contundente: Mujeres, son unas chingonas y cada día las admiro más y más.


P.D. Ya se viene el podcast.

 
 
 

Comentarios


Publicar: Blog2_Post
bottom of page