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La información nunca será poder.

  • Foto del escritor: Guillermo Rivera
    Guillermo Rivera
  • 1 mar 2021
  • 2 Min. de lectura

Parece no hace mucho tiempo que escuchábamos la frase: "la información es poder" en la obra escrita por Hobbes, El Leviatán, sin embargo, en un sentido muy real, hay de información a información; puedes consumir mucha pero el cómo la uses es lo que definirá tu alcance y no precisamente tu poder.


Hace poco tiempo discutía con una persona respecto a que seguro no disfrutaba todos los libros que leía y que dejara de interesarme por el volumen y mejor me centrara en el entender las ideas. Tras una plática acalorada donde como muchos me conocerán, me aferré a mi postura porque necio (sí, es algo que trabajo pero me cuesta) concluí mi argumento con esto: "¿Qué crees que diferencía a un CEO que lee en promedio 60 libros al año con nosotros? Muy simple, que sabe qué información necesita, sabe cuándo usarla, cómo ponerla en práctica, con quién compartirla y lo hace de manera clara y contundente".

Tras concluir un buen café y un buen debate, regresé a casa confiando aún más que la información no es conocimiento sino, que es conocimiento en potencia a expensas que lo utilicemos para algo bueno y aquí va el porque. Si tener datos realmente nos diera autoridad, cualquiera que entrara a una habitación llena de libros sería poderoso por el simple hecho de tener todo a la mano. El verdadero poder viene al momento de cómo los recolectamos, interpretamos y utilizamos.


No sé tú, pero yo, cada que leo o consumo algo, pienso que saco una pieza nueva de un rompecabezas que si la dejo ahí, nunca encontraré la manera de hacerla embonar con las demás, pero, si busco la forma de tomarme el tiempo de analizarla, ver qué más tiene en todos sus lados y la externo, encuentro su lugar y logro embonarla para ir creando de a poco una obra de arte que puede ser muy simple o compleja pero que al final vendrá de mí.


Así que, la siguiente ocasión que leas un libro, un artículo o un chisme, aprende sintetizar lo más valioso del mensaje, verifica de dónde viene y ponlo en práctica lo más rápido posible. Encuentra el espacio de esa pieza nueva en tu rompecabezas para cuando logres tener tu obra sea tan poderosa que impacte en los demás. No olvides que nunca lograrás saber todo de lo que más te gusta, pero si podrás ser un experto en la mayoría siempre y cuando te reinventes, lo practiques y lo compartas con los demás. Séneca decía que el lenguaje de la verdad debe ser, sin duda alguna, simple y sin artificios.


¡Excelente inicio de semana, gente!

 
 
 

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