La libertad tiene sus límites
- Guillermo Rivera

- 20 jul 2020
- 3 Min. de lectura
¿En alguna ocasión han pensado en los límites de su libertad? Han llegado a preguntarse si realmente somos libres como creemos o la realidad es que aún dejamos que nos priven de lo que pensamos o hacemos. Durante esta semana pensé respecto a este tema y hasta qué punto es bueno tenerla, disfrutarla, compartirla y limitarla.
La realidad es que llegué a la conclusión que puede no existir un límite, que gracias al esfuerzo de mis padres, al mío y al de la gente que me rodea soy libre en muchas cuestiones; tengo el privilegio de poder expresarme libremente por este blog, mediante un podcast, por mis redes sociales y todos los espacios que decida estar. Solamente es cuestión de no intervenir en la libertad de la otra persona, respetarnos y seguir.

Seguro se preguntan, ¿cuál es el límite entonces?, pues muy fácil, es el que yo elija que sea; la libertad es eso, es la capacidad de decidir si otorgar el derecho a otra persona en cuanto a cómo me siento, a cómo pienso, a si tengo miedo o no, al hacerme enojar, al hacerme ser feliz y al simplemente no poder hacer algo que me apasiona. Pensemos, si dejamos que otra persona decida qué nos afecta, qué nos gusta y que no y que decida si nos encontramos estables emocionalmente o no, me parece que es el último modo de opresión al día de hoy.
Considero que todos debemos tener esta libertad, que debemos luchar por ella porque cada día vemos una sociedad más violenta y represiva. La la libertad no es sólo decir cuanto quieras valiéndote madre lo que piensen los demás, estaría chingón, pero no es el caso. Es aprender a escuchar, porque ahí también radica la independencia, el saber prestar atención, dejarte a ti interesarte por lo que otra persona quiere decir y expresar para después podamos pensar qué tanto dejamos que nos afecte o no.
Libertad no es sólo sacar, sacar y sacar, es un balance, es saber consumir lo que queremos, respetar la manera de pensar del otro y no tratar de cambiarlo, ofenderlo, juzgarlo y hasta criticarlo; en ese punto dejamos que nos afecte y nos privamos a nosotros mismos creyendo que somos libres cuando nosotros mismos nos encerramos en esos pensamientos y creencías de otra persona.
Ojo, no digo que seamos un valemadrista y que nada nos afecte, eso tampoco es libertad. Es saber respetar el límite entre otro ser humano y nosotros, es entender el punto en el cual respetas y te haces respetar sin afectarte y afectar al otro.
Al final, no hay alguien libre o no libre, la realidad es cómo lo ves y la conciencia en cómo lo vives. Si tú decides vivir en un estado de esclavitud con creencias, con paradigmas, con tus juicios y dejas que alguien más te impacte, pues nunca serás libre, si te gusta imponer o hacer lo que quieras perjudicando a los demás, pues entonces eres un opresor de lo mismo y por consecuencia tampoco eres libre.
Hoy más que nunca hay que respetarnos, hay que aprender a no tomarnos las cosas personales y aprender a soltar y dejar ir. Por último, no digo que huyan de todo si no les gusta, también la libertad se encuentra decidiendo poner un alto y afrontando un problema.
Comienza a decidir por ti y comienza a responsabilizarte, te juro que nunca te sentirás más libre.
Buena semana, gente. Espero logren todo lo que se proponen.




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