top of page

Lo hermoso del arte viene por partes

  • Foto del escritor: Guillermo Rivera
    Guillermo Rivera
  • 15 mar 2021
  • 3 Min. de lectura

Hay ocasiones donde uno pierde la idea de lo que hace, que se siente con un desgaste por no creer que avanza y la verdad me recuerda mucho a uno de mis personajes favoritos de todos los tiempos, Hal de Malcolm el de en medio. Es raro porque hace unas semanas me sentía como él cuando decide renunciar a su trabajo y sacar esa obra maestra de su cabeza. Para los que no vieron la serie, termina pintando un mural por así decir con más de 100 litros de pintura.


A diferencia de Hal, yo aún no termino mi obra y es verdad que hay días en los que me siento el más artístico, motivado e inspirado para poder pintar y, hay otros que nada más no salen las ideas pero la disciplina es lo que me mueve. Sin embargo, no dudo que algunas partes de la obra o las primeras capas ya están pintadas.

Llevo rato pensando qué sigue después de esto y es muy gracioso porque muchos de mis amigos me han dicho que se ve bien lo que hago, que estoy impactando positivamente a la gente, para lo que luego me cuestiono si de verdad sé a dónde voy, si el sacrificio realmente rinde frutos como muchos dicen porque el tiempo sigue pasando, no perdona y parece en ocasiones no ser mi aliado, porque por más que la pintura se vea bien estoy seguro que aún puede mejorar mucho.


Sin embargo, hace poco leía una frase de Ed Catmull que decía que la actitud predominante era la de progresar, seguir moviéndote sin interrupciones hacia un objeto lejano. Que cierto es esto, que a pesar de no tener un objetivo muy bien definido, si sé que es lo que quiero y es un balance entre mente cuerpo y alma donde día tras día pueda compartir mis pasiones con las demás personas, impactarlas de una manera positiva y ayudarlos a que cumplan sus metas. Que se atrevan a ir por lo que les apasiona.


Así que hoy te quiero compartir la manera en que he ido logrando poner los primeros trazos a esta obra y se lo agradezco a Ed, otra vez; encontré un término muy curioso en su libro Creatividad y es este: "superficies de subdivisión", su pinche madre, que loco, pero lo más interesante es lo que representa esto y cómo me ha ayudado a lo largo de estos 365 días. Antes de seguir, permíteme explicarte qué carajos son estas superficies. Básicamente, en lugar de querer obtener todo al mismo tiempo, en este caso pongamos como ejemplo la pintura, resulta más sencillo entender cómo va cada cuadro, buscar completarla por separado y luego sumarla a las demás para crear nuestra obra maestra. Ir del micro al macro.


Seguro dirás, ok, pero eso qué, pues muy fácil, si deseas que tu vida sea una obra de arte, comienza por mejorar todas las partes de la misma por separado, no te quieras ir por todo porque puede ser contraproducente. Comienza trabajando en cada recuadro de tu día a día, construye y dispara a pesar de no tener buena puntería. Te puedo asegurar que muchos artistas en un comienzo veían su obra de otra manera a como la terminaron pero todos tiene una misma constante, ejecutaron su idea y fueron desarrollándola, mejorándola o dándose cuenta que no iba por ahí y se iban a otra cosa.


Como lección, no dejes que tu miedo sea más fuerte que tu deseo de triunfar y si es así, el mejor antídoto es la confianza; el miedo y la confianza son fuerzas poderosas, y aunque no son exactamente opuestas, la confianza es la mejor herramienta para alejar el miedo. Siempre habrá montones de cosas a las que temer, especialmente cuando se está haciendo algo desconocido.


Buen inicio de semana.


 
 
 

Comentarios


Publicar: Blog2_Post
bottom of page