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Me importan más los errores que lo aciertos.

  • Foto del escritor: Guillermo Rivera
    Guillermo Rivera
  • 6 abr 2020
  • 3 Min. de lectura

No sé ustedes pero estoy seguro que en este mundo necesitamos más cosas malas que buenas. Tal vez hayan dicho, ahí va otro wey con el mismo mensaje pero, no, creanme cuando les digo que de verdad lo necesitamos, porque si hay errores es porque hubo valentía detrás, ya queda en nosotros que sean cosas malas en el buen sentido a cosas malas tipo robos y asaltos, eso no está chido.


Estos días he estado pensado durante mi cuarentena lo importante que es hacer muchas cosas malas. Ejemplo, leer algo que no te gusta, no trabajar hasta las 7 u 8 de la noche y dedicarle esa hora a aprender algo, a hablar con tu familia, a tomarte dos horas de comida para comenzar esa vida saludable que siempre decimos. Lo cierto es que traté de ver las cosas desde una perspectiva diferente y menos egocéntrica de lo que normalmente las veo. La neta, debemos fracasar tantas veces haciendo lo que nos gusta, apasiona y llena una y otra vez, no hay que parar de intentar por un lado, intentar por el otro, por debajo y hasta sin rumbo, el chiste es intentarlo pero siempre aprendiendo y mejorando.

A que me refiero, la clave radica en ser como nosotros somos, originales, sinceros y reales para convertirnos en expertos hasta para jugar tazos carajo. El problema se encuentra en no distraernos viendo series, comiendo, tomando, estar en el cel (a menos que me leas y/o estés escuchando mi podcast jaja) y no perder el hambre, saber que ahora si tenemos un chiiiiiingo de tiempo para hacer eso que siempre quisimos.


Les juro que una vez comiencen con ese proyecto, esa nueva clase, rutina, película, es 75% más fácil que lo sigan haciendo con el pasar del tiempo. Dirijan su vida o mejor dicho, encamínenla hacia donde se propongan llegar. Escojan la cancha donde quieran jugar todos los días, sin no sentirse los mejores porque creen que saben mucho, eso es ego, mejor sean los más dedicados y disciplinados, les juro que con eso y nada más, nada menos, llegarán tarde o temprano.


Seguro dijeron, claro wey, como sabemos cómo se hace eso o sabemos cuál es la cancha que queremos dominar si a penas sé que desayunaré mañana. La neta, no es sencillo pero puedo darles algún tip que me ha ido funcionando. Tomen su bebida favorita (una chela bien helodia para mí) ó cualquier botana de su preferencia (rancheritos), siéntense y piensen, ¿qué carajos es lo que verdaderamente me importa a mí? Una vez que tengan eso, abandonen, suelten o denle un chingadazo a todo lo demás que no sea importante y que no sea eso. Quiten su ego en creer que son buenos en todo lo demás cuando realmente no importa si lo son o no, lo importante es lo otro. Enfoque.


Gente, necesitamos saber lo que no queremos y lo que sí, porque lo difícil es aceptar soltar y dejar fuera a lo que no es relevante. Recuerden, la vida es un toma y da y el ego quiere todo todo el tiempo. Una vez que hagan esto y se encaminen en dirección de lo que quieren, hagan cosas malas en términos de equivocarse, no de robarse cosas, verán como la gente comenzará a desear lo que tienen, no al revés. Ahí amigos, ahí encontrarán la independencia y el amor propio.


No tengan miedo al error, al contrario, equivóquense en donde saben que quieren estar. Las derrotas y errores cambiarán de sabor y sensación por algo mejor. ¡Ánimo!

 
 
 

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