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Mi felicidad depende de otros.

  • Foto del escritor: Guillermo Rivera
    Guillermo Rivera
  • 21 sept 2020
  • 2 Min. de lectura

Hace tiempo estaba con un grupo de amigos y me sorprendió mucho lo que escuché de una de las personas que estaba ahí. Esta persona le dijo a otra, no entiendo por qué no me haces caso, ya te arrepentirás cuando veas lo exitosa que seré, vas a decir que que tonto fuiste por no hacerme caso hoy.


Una vez dicho esto, no pude evitar pensar que en ocasiones decimos ser exitosos o haber cumplido la meta cuando vemos a ciertas personas sufrir o arrepentirse por no haber confiado en nosotros. Realmente no creo que esto sea lo mejor, algún sabio dijo que el hombre sólo existirá de una forma auténtica cuando no sea producto de sus impulsos sino, más bien, sea alguien responsable. La existencia auténtica estará presente allí donde el ser humano decida por sí mismo, no donde se vea conducido a ir.

Si quieres saber cuál sabio fue, es nada más y nada menos Viktor E. Frankl, se los dejo de tarea. Retomando el tema, el entender que el camino o trayecto es lo más importante es lo mejor que podemos hacer, que cada rechazo o negativa de alguien no se debe de tomar como algo malo y convertirlo en rencor, sino sacar lo bueno.


No creo que la mejor manera de querer triunfar es por el descontento de otros; la mayor recompensa es el éxito de uno mismo, el aprendizaje constante a los errores y el comprender que el trayecto de la vida depende de nosotros que suceda con nuestra historia, que seamos felices a pesar de haber sufrido el rechazo de la persona que nos gustó.


El éxito en muchas ocasiones es una mierda, es un camino donde sentirás que no avanzas, que no creces, que te estancas, te hace dudar de ti y que tal vez no le gustas a la otra persona. Ahí es cuando debemos entender que no es que nosotros seamos el problema sino, simplemente la otra persona o circunstancia no es para nosotros, no embonamos en el lugar o el momento.


Todo sucede por algo pero es mejor estar listo cuando llegue el momento, es mejor estar preparado para una situación que no es la que esperábamos y es mejor saber que no es nada personal. La siguiente vez que la persona que te gusta te diga que no, agradécele; siempre nos quejamos que hoy nadie sabe lo que quiere y juega con los sentimientos de las personas, pero cuando alguien es sincero es cuando te lo tomas personal.


Buenas semana, gente.

 
 
 

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