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Mucho de lo mismo es malo

  • Foto del escritor: Guillermo Rivera
    Guillermo Rivera
  • 13 jul 2020
  • 3 Min. de lectura

Actualizado: 14 jul 2020

Hace poco hablaba de la excelencia, de la toma de decisiones y de la importancia del hacer en lugar del decir siempre enfocado en lo que quieres y amas hacer. Hoy quiero hablar de lo peligroso que puede ser entregarse de lleno a eso y los problemas que puede traernos por hacer mucho de lo mismo y creer que es mejor darlo todo a una sola cosa. Así que si eres de los que se ha decidido por hacer algo pero te sientes saturado, no te preocupes, no es un problema, sino es parte del proceso del trabajo.


Hoy en día vivimos a una velocidad preocupante, buscamos la inmediatez en cuanto a resultados, proyectos y hasta en la dieta para bajar esos kilos de más que tenemos, pero estamos dejando a un lado dos cosas que son muy importantes, la primera, amar el proceso de aprendizaje, de error y por fin de crecimiento, de completar ese objetivo que tanto buscamos sin volvernos locos en el tiempo; eso llegará una vez que tengamos el hábito y estemos bien centrados en el objetivo. La segunda, el creer que cuanto más hagamos de lo mismo es mejor. A mí me ha pasado que si no veo más cosas y me centro en una sola, he llegado a presentar una actitud de necedad como si tuviera 70 años y me aferro a que se tiene que hacer de una sola manera las cosas y casi siempre debe ser la que yo diga. Ya sé, que tonto. 


La realidad es que todos los días trabajo en dejar mi ego a un lado, el aceptar que no lo sé y desde ese punto partir. Partir desde el desconocimiento y aceptación del no saber para poder comenzar a saber es muy importante. El creernos que dominamos todos cualquier tema nos lleva al desconocimiento del poder propio y nos impide desarrollar ese yo creativo y disruptivo que estoy seguro todos tenemos. Ojo, no digo que no te centres en algo, si eres abogado pues siempre tendrás que estar leyendo cosas de derecho, pero como mínimo trata que sea como la ley de pareto 80/20. El 80% de tus libros sean de lo que te dedicas y apasiona y, el 20% de temas que no dominas, que se te dificultan pero te gustan.

Un ejemplo muy claro de esto es cuando lees un género de libro. Qué pasaría si te dijera que durante el resto de tu vida vas a leer solamente cosas que tengan como idea la administración o historia, te apuesto que te volverías muy bueno en la materia pero al pasar del tiempo podrás perder el interés en la misma y será contraproducente.  El resultado, llegar a perder el hambre o interés en eso.

El saber decir no más por ahora, el decirte a ti mismo que puedes leerte un libro de cocina y aprender de la historia de la cocina mexicana o que puedes aprender a administrar tu tiempo y no solo el dinero. La clave está en seguir lo que te apasiona pero siempre completándonos de otras áreas. Empápate de diferente conocimiento y cuando ves de qué manera tu criterio, raciocinio y velocidad de análisis cambiará; no tendrás sólo una perspectiva del mundo, si no más ángulos. Seamos sinceros, cuando hablas con alguien que sabe un poco de todo se vuelve más interesante la conversación.


Por último, hay que tener cuidado con esto; no digo que no se pueda enfocarse en algo por un tiempo, esto es bueno si quieres volverte experto y líder en la materia. Pero estoy seguro que si te digo que lo harás el resto de tu vida no serás la persona más feliz del mundo. Si vas comenzando en la búsqueda de la especialización de un tema, es mejor ir sumando complementos de lo que te apasiona con aras de innovar, experimentar y ejecutar en tu día a día desde un panorama más amplio.


Quién sabe, puedes terminar descubriendo que quieres escribir un blog o comenzar un podcast y que le guste a alguien.


Gracias gente y les deseo una muy buen semana a todos.



 
 
 

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