Para volver hay que irnos
- Guillermo Rivera

- 21 dic 2020
- 2 Min. de lectura
Aún recuerdo cuando me despidieron en el aeropuerto mi familia, estaba a nada de irme por tres meses de mochilero y cumplir uno de mis sueños, viajar por el mundo, conocer y salir de la zona de confort. Vienen a mí esas frases que todos te dicen cuando te vas por un periodo "largo", los seguro vas a regresar bien cambiado, vas a pasarla mal pero vas a crecer un buen y otras tantas.
Pero para ser sinceros, este año me he dado cuenta que más que cambiar, somos seres humanos que nos transformamos al igual que la materia; al final eso somos. Un ejemplo claro de estos son las cosas que nos gustaban de pequeños pueden que de grandes ya no, personas con las cuales teníamos una buena relación se alejan porque al igual que nosotros, cambian de intereses, se mudan, crecen y conocen nuevas personas.
Sin embargo, si nos aferramos a esa idea de no debemos de dejar ir a esa persona o soltar ese trabajo "seguro", es muy probable que no abramos la puerta a algo nuevo, ojo, esto puede ser bueno o malo pero, la única manera de descubrirlo es intentándolo, probando, tomando riesgos y haciendo locuras en medida de lo posible.

Al igual que muchas personas este año ha sido un sube y baja de emociones, de crecimiento y decrecimiento personal, de autoconocerme y retarme, de madurar y quitarme este miedo de dejar que los demás me conozcan y ser vulnerable; me considero una persona reservada en mis relaciones más personales. Sin embargo, en el transcurso de esta aventura puedo decir que es tiempo de irme, de despedirme de seres más ordinarios por este 2020, no digo que será como la gira de despedida de Vicente Fernandez que duró como 5 años, esta será breve, lo juro.
Al igual que mi viaje, antes de volver debo partir, tomar unos días de descanso, de tener tiempo para mí y estructurar las cosas para un nuevo año lleno de más aventuras, de nuevas historias y retos por cumplir, de conocer a nuevas personas como tú que me lees y entender lo ordinarios que somos y lo extraordinarios que podemos llegar a ser si nos comprometemos y trabajamos por nuestros hábitos.
Ahora te escribo esto a ti que lo lees, gracias por formar parte de mis pensamientos e ideas, por leerme una o más veces, por dejar a tu ego a un lado y escuchar a otra persona que no eres tú en sus pensamientos, ver que existen posturas similares a las tuyas o no. Escuchar o leer algo de alguien más es la manera más honesta de expresar amor hacia otros. Nunca dejes de hacerlo y deseo que este fin de año te vayas para poder regresar con todo el siguiente año.
¡Muchas gracias, feliz navidad y feliz año nuevo!




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