Por qué la decisión de qué estudiar se parece al qué hacer durante el Covid-19
- Guillermo Rivera
- 20 abr 2020
- 4 Min. de lectura
Si no me equivoco era el año de 2014, había un Memo saliendo de la prepa que, para ser honestos, no pasó su mejor época. Los que me conocieron sabrán que en su mayoría fue por mis malas decisiones y actitudes, pero eso es otra historia. A comienzos del último año de prepa, todos escogemos un área que será la que nos encaminará hacia lo que nos queremos dedicar el resto de nuestras vidas, si bien, en mi escuela siempre había un pasillo enorme donde entre clases siempre salíamos para ver a los amigos y así platicábamos de nuestra elección y el porque lo quisimos así para estudiar lo que "queríamos".
Durante esa época, tengo un muy buen recuerdo que aunque para mi familia y amigos decía que quería estudiar comunicación (cosa que hice), dentro de mí había mucha incertidumbre, miedo y ansiedad por saber si realmente me quería dedicar a eso, el qué pasará cuando salga de la prepa, el típico miedo a saber si me quería convertir en un godín y en qué tipo de godín. Pero gente, seamos sinceros, no todos sabemos lo que queremos hacer el resto de nuestra vida a los 17-18 años, no seamos cabrones. La realidad es que a esa edad o en mi caso, somos weyes que les llaman cosas pendejas porque somos jóvenes y estamos para cagarla.
En cuanto a mi elección, pueden preguntarle a mi familia para que vean que no miento, que desde que tengo memoria yo quería estudiar comunicación porque quería ser de los que salen en la tele hablando de futbol todo el tiempo e ir a partidos, conocer deportistas y más. Es así que salí de la prepa y mi primer decisión fue la de irme a estudiar sin tomarme el famoso año sabático que muchos queríamos, argumentando quesque para meditar, conocerme, salir con mis cuates y tomar la decisión del qué quiero hacer/estudiar. O sea, para los que no entiendan, básicamente echar la hueva.

Pasó el tiempo y se acercaba la época en donde tus amigos te decían, wey, me voy a preparar para entrar a la UNAM, al Poli, ó, ya entré en esa uni, me quedé en la carrera que quería, ya sé a dónde me iré, me dieron beca o me voy a mudar de ciudad, me voy a otro estado, etc..
Si bien, como pasaban los meses me entraba más incertidumbre por el futuro, más inestabilidad emocional y hasta un pinche tic en el ojo tenía a mis 18 años, háganme el favor. No sé si les suceda, pero hoy hay días que me siento así, hay ocasiones que con este virus que nos ha puesto en el mismo nivel a ricos, pobres, ancianos, jóvenes y más, nos genera incertidumbre, estrés, tics en los ojos; no sabemos qué pasará cuando salgamos, no sabremos cómo habrá cambiado la sociedad, si saldremos sabiendo algo más, si saldremos conociéndonos más, si saldremos diciendo, wey, que chingon es darme tiempo para mí, tiempo para el ejercicio, para la lectura, para aprender nuevas o más cosas que realmente me apasionan y/o, lo más duro de todos, descubrir si la cagamos en lo que decidimos y decirnos, brother, esto no es para mí.
Sepan que eso me sucedió a la mitad de la carrera, me di cuenta que el periodismo deportivo no era a lo que me quería dedicar, es más, la comunicación en si no es lo que me apasionaba y a la fecha sigo descubriendo qué es lo que me gusta y que no. Pero lo malo, es que conforme pasa el tiempo y no nos tomamos este tiempo de conocernos y descubrirnos, las decisiones son más costosas. Sí, más caras en cuanto a que ya no tenemos el tiempo, la energía y hasta el valor para hacerlo.
Hoy, esta enfermedad nos regresa a muchos a los 18 años, nos hace tener ese tiempo que debíamos de tener pero con cosas diferentes. Hoy ya tienes más experiencia, te conoces más, viviste más, hay más cosas por hacer y descubrir. Hoy podemos darnos el tiempo porque es lo que más tenemos, tiempo para nosotros, tiempo para escuchar podcast de lo que nos gusta, de leer blogs de temas que nos llenan, de leer cosas que nos alegre o generen dudas y tiempo de parar, de preguntarnos si lo que hacemos y hemos hecho es hacia donde queremos estar cuando esto termine. Tiempo que nos hará darnos cuenta que vamos bien pero podemos mejorar y tiempo para aceptar que no vamos tan bien y probablemente debemos modificar la dirección.
Solo recuerden, el movimiento es vida y sí, espero que tengamos todos el valor de cagarla sin miedo como cuando tomamos la decisión de qué estudiar solo que ahora será el saber si realmente hago lo que quiero hacer. Gente, equivoquémonos, hagamos y aprendamos nuevas cosas. Sólo no paren.
Como siempre, gracias por leerme y no olviden, estamos en este mundo para vivir como queramos y no como nos dicen que debemos de.




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