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Soy hijo de mami y papi.

  • Foto del escritor: Guillermo Rivera
    Guillermo Rivera
  • 2 mar 2020
  • 2 Min. de lectura

Llevo tiempo escuchando de muchas personas que viven en un constante conflicto con sus padres, frases como: no los soporto, ya quiero irme, está mal, no quiero saber nada de ellos. Si bien, me quedé pensando en cuanto nos afecta no estar bien con nuestros padres, es así que quiero abordar el tema desde una perspectiva diferente, imaginemos que somos padres, que tenemos a un pequeño o pequeña de nombre (ponle como se te antoje, el mío se llamará Pedre)

La neta, cuando somos jóvenes muchas veces no dimensionamos lo que puede suceder o el verdadero valor de las decisiones que tomamos, esto es porque tenemos ahí al apoyo de nuestros papás. Seamos sinceros, cuántas veces hemos estado ante un problema muuuuuy cabrón, que no sabemos qué hacer y en la primera persona que pensamos es en nuestros papás o al menos yo lo hago.


Gente, si de por si cuesta mucho tener una relación con un amigo y/o novi@, imagínense con sus hijos. Tienes que portarte bien all day long, osea hay que ser ejemplo para alguien 24/7, cuando debemos ser autoridad y responsables porque ya no solo somos nuestra única responsabilidad, sino más personas. Alguien debe de pagar las cuentas de la casa.


Hoy vivo con mi mamá y dependo de ambos en muchas cosas que me he tardado en dar cuenta. Nadie nace sabiendo ser un líder, un amigo, una madre y padre, simplemente la vida nos pone en esos momentos y debemos dar lo mejor. Es por eso que hoy quiero escribir sobre esto, entendamos que el conflicto existe y existirá, que no siempre tendremos buenas relaciones con todas las personas y menos con nuestros padres, lo que sí, es que queda en nosotros el ser agradecidos, en entender lo que hay detrás de toda acción de nuestros padres, en cada reclamo de, no he podido dormir toda la noche o el famoso, lo haces porque yo lo digo.


No les pido que sintamos una deuda hacia ellos porque no es así, lo que si considero que debemos hacer es tratar de entender que muchas veces los enojos, llamadas de atención y cuestiones similares a esas, son la forma en la que nos demuestran preocupación y amor. Claro, hay papás que pueden ser un tanto diferentes, por no decir cabrones, sin embargo, la mayoría siempre tratarán de darnos lo mejor que esté a su alcance y cuidarnos. Al final recuerden que el amor es dar todo sin esperar nada a cambio, ¿les suena?.


Gracias a ambos, ¡los amo!

PD. Échen paro con las deudas de la tarjeta.

 
 
 

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