top of page

Vivir con miedo es lo mejor que puedes hacer

  • Foto del escritor: Guillermo Rivera
    Guillermo Rivera
  • 23 nov 2020
  • 2 Min. de lectura

Este fin de semana fui a un mirador con un grupo de amigos y la verdad es que la experiencia está bien chingona; caminas alrededor de tres kilómetros de subida hasta llegar a unas piedras y, hay una donde la vida te dará la decisión de enfrentar tus miedos ó, en mi caso, mi miedo a las alturas. Pienso que más que el terror a las alturas creo que el detonante es más el pavor a la muerte, al fin y a eso que hay antes de la vida, o sea nada.


Sin embargo, este año de transición personal y he decidido afrontar mis temores de distintas maneras, salir de mi zona de confort, romper esas barrera donde muchas veces decidía no vivir cosas por temor a dejar de vivir y no poder vivir más, que irónico. Durante nuestro tiempo aquí, afrontaremos muchas luchas internas, pruebas en donde te podrás conocer más, saber hasta dónde llegarás a pesar de no creer estar listo, porque, es mucho mejor intentarlo a no intentarlo; podrás estar muy preparado pero sin la disposición de hacerlo, las cosas quedarás en un lo hubiera hecho o lo hubiera intentado.

El miedo es una fuerza natural. No es mi miedo o su miedo, es el miedo. Existe y existirá siempre en nosotros, forma parte de la naturaleza y tiene como función protegernos por increíble que parezca pero, lo que no tiene es decisión, eso queda en ti, en saber hasta dónde quieres llegar o qué quieres hacer.


Seguro preguntarás el por qué del título con todo lo que te cuento, pues es muy simple, cuando estaba en la parte más alta de la piedra sólo podía sentirme vivo, con mucha energía y una completa apreciación del presente, una vivencia total de mis cinco sentidos y un extremo cuidado de mi siguiente paso; conocía los riesgos pero aún así disfrutaba cada destello de la naturaleza. Los colores nunca fueron tan vivos, las texturas nunca fueron tan sólidas, los aromas tan limpios, la vista tan pacífica y hasta juraba que podía imaginar a lo que sabía la naturaleza mientras el miedo me envolvía.


Como cualquier cosa, el miedo estará presente en muchos de los capítulos de nuestra historia, en muchas aventuras y muchos fracasos, entonces, por qué no mejor canalizarlo hacia una experiencia buena, a un aprendizaje y una apreciación completa del ahora. Si todos los días vives con miedo del bueno, del que te hacer dar más y te sientas más presente que nunca, no creo que sea tan malo. Entenderás que esta emoción será un buen compañero porque te mantendrá alerta, te guiará cuando escales una piedra, cuando veas hacia abajo y entiendas lo vulnerable que eres y pequeño pero, lo enorme que puedes llegar a ser impactando en los demás y creciendo todos los días.


El miedo no siempre debe ser malo, al contrario, te hará salir de zonas seguras, zonas de confort, de lugares que muchas veces nos hacen caer en lo repetitivo y en lo rutinario donde sólo vemos la vida pasar y dejamos de vivir por miedo a dejar de vivir.


Gente, buen inicio de semana.

 
 
 

Comentarios


Publicar: Blog2_Post
bottom of page