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Échale un litro más de agua a tu maceta

  • Foto del escritor: Guillermo Rivera
    Guillermo Rivera
  • 8 jun 2020
  • 3 Min. de lectura

Amigos, si les preguntaran qué tanto cuidan su cabeza y emociones podrían responder que lo hacen recurrentemente o comienzan a trabajarla como a ese physique que muchos queremos llegar a tener dos semanas antes de irnos de vacaciones en semana santa y nos ponemos en chinga para conseguirlo sólo con dos semanas de antelación. Si eres o has sido de este team, espero este post te ayude.


Para no darles un rollo, este mes he estado leyendo un libro que recomiendo ampliamente y que sin duda me ha ayudado a percatar el poder de la mente y su impacto en nuestra vida. Esta obra se llama Poder sin límites de Anthony Robins (krnal, eres un crack). Siendo así que, hoy quiero platicar de las barreras mentales, qué son, con qué se comen y cómo se rompen estas chingaderas.


Estas famosas barreras o como yo les diré: chaquetas mentales, son los pensamientos o creencias incorrectas que tienes sobre ti mismo, tu situación o tu entorno. Estos pensamientos y creencias tienen dos lados, o son un problema, porque te mantienen bloqueado y te impiden conseguir tus objetivos (en este caso cambiar de vida) o son estas ideas que te hacen seguir para delante a pesar de las circunstancias. Aquí tocaremos las primeras, las difíciles y veremos qué sale.

Es importante recalcar que estos pensamientos sí existen en nosotros y eso es bueno; podemos destruirlos en cuestión de minutos siempre y cuando sepamos cómo hacerlo y queramos hacerlo. Sepan que en muchas ocasiones son sólo excusas, historias que te cuentas a ti mismo por miedo, incertidumbre y necesitas justificar el hecho de que no estés haciendo nada o comprender el por qué sucedió. Aquí es donde aparecen los, no puedo, se me complica, no sé, se ve que es muy difícil, o el que más me gusta de todos, nació siendo inteligente y se le dio.


Gente, mentira, todo eso es una chaqueta mental que nos hacemos, no todo llega porque eres un genio o naciste con el don. Aprendamos que el mero talento no nos llevará a la excelencia, el trabajo, dedicación y disciplina sí. A qué me refiero, puedes ser un pinche crack en lo que haces pero prefieres no seguir trabajando, prefieres tener ese metabolismo que te ayuda a ponerte mamado rápido pero no te cuidas en lo que comes y por consiguiente no llegarás a tener el cuerpo que realmente podrías tener. Sepamos que las cosas no se dan porque sí, se dan por todas las horas que nadie te ve, por las desveladas, por decirte mentalmente que si puedes, que no hay imposibles y que si fracasas no es cuestión de rendirte, sino aprendiste por donde va.


En ocasiones nos sentimos saturados pero aquí les dejo un ejercicio que sin duda ayuda bastante. Cuando llegue ese lunes y digan es que tengo mucha chamba y no hice ejercicio porque no tengo tiempo, simplemente pónganse de pie, hagan la voz más aguda del mundo y digan: Uy sí, no tengo tiempo pero el señor Musk trabaja 100 horas a la semana o el Sr. Slim tiene más de 100 empresas y ve sus problemas diario.


Seguro se preguntarán, qué carajos gano con esto o qué me fumé. Pues no fumé nada, es un ejercicio de Programación Neurolingüística y, lo que ocasiona es minorizar nuestro pensamiento de no contar con el tiempo y potenciar este golpe energético con el cual veremos que no es un problema, que la realidad no es la gran cosa y podamos dar más.


Asimismo, es importante trabajar y no hacernos wey jugando en el cel. Sepan que debemos modelar a las personas que queremos ser y, esto se refiere a que no se trata que estos personajes billonarios nacieran siendo como son, simplemente trabajan todos los días, tienen rutinas, hábitos y priorizan, entonces, es muy sencillo, quieres llegar a ser Elon Musk, pues trabaja 100 horas a la semana, lee 30 libros al año y no dejes de soñar.


Si no me creen, es como seguir una receta de cocina, puedes tener la receta pero es mejor ver cómo lo hacen, apuntar todo en una hoja y verás que a pesar de ser el peor cocinero ahuevo que nos saldrán esas quesadillas. Ya en serio, quieres llegar a ser ese emprendedor, ese Director general, tener ese cuerpo increible, ve e imita lo que hacen las personas que lo han logrado, trabaja tu mente rompiendo esas chaquetas mentales y minimizando tu hueva o justificándola; muy dentro de ti sabes que todo es posible si realmente lo visualizas, trabajas y ejecutas.


 
 
 

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